Primeras protagonistas de Colombia

Durante décadas y a pesar de haber estado condenadas al anonimato, la discriminación y la desigualdad, las mujeres en Colombia han sabido encontrar y ganarse sus espacios de expresión, en el mundo de la política, el periodismo, el deporte, la cultura, la ciencia, la música, el activismo y el ámbito empresarial, entre otros; mujeres claves y fundamentales en el crecimiento y desarrollo de nuestra nación. A las protagonistas de nuestra Cátedra de Facatativá en ésta y las ediciones anteriores, les seguiremos exaltando su esfuerzo, desde diferentes frentes y el de muchas otras, con las que se pudo escribir la historia con valentía, dedicación e identidad propia. Para muchas mujeres, Doña Lucila Rubio de Laverde, Virginia Gutiérrez de Pineda, Emilia Pardo Umaña, Esmeralda Arboleda, etc., fueron la inspiración y un ejemplo digno de imitar, mientras que para otras, fueron las precursoras que les abrieron paso para que más rostros y voces femeninas, se tomaran el liderazgo en Colombia. El futuro del país no solo está en manos de nuestros niños, niñas y jóvenes, también lo está en las manos, el corazón y el emprendimiento de nuestras bellas, inteligentes y luchadoras de mujeres colombianas. 

En esta lección, cerramos nuestro viaje por la vida y obra de las mujeres más importantes, únicas y trascendentales que ha tenido Colombia.

Lucila Rubio de Laverde Primera Mujer Sufragista en Colombia.

Nació en Facatativá el 3 de julio de 1908, sus padres fueron Efraín Rubio González y Clementina Angulo Rubio, Su esposo Eduardo Laverde y sus hijos Marina y Eduardo, su hermana Aurita. (Boletín No 4 septiembre de 1985 Casa de la Cultura). Fue Educadora, escritora, conferencista, antropóloga. Fue la Precursora y Líder Feminista de Colombia, luchó por los derechos políticos de la Mujer.

Asistió a más de 20 congresos femeninos internacionales, representando a la mujer en Guatemala en 1947, en el Congreso Interamericano de Mujeres, y sobresalió con luz propia en el tema Feminista Internacional, vetado por algunos retrógrados de la época. También asistió a varios eventos feministas en México, Ginebra, Varsovia, Israel, Roma, Nueva York, Dinamarca, México, Uruguay, Chile, Bombay y a otros lugares del mundo. Fue una de las fundadoras de la Unión Femenina de Colombia (UFC), creada en Bogotá en 1944 y que habría de consolidarse como una de las organizaciones de mujeres más importantes durante este tiempo  y fue miembro honorario de la Asociación Colombiana de Estudios de Política Internacional y Diplomacia (ACEPID) y de otras organizaciones no gubernamentales, nacionales y extranjeras. Como única representante de la Mujer Latinoamericana al Congreso de la Liga Internacional de Mujeres en pro de la paz y libertad, efectuado en Nueva Delhi, pronunció un discurso sobre los problemas de la mujer y de la familia, pieza oratoria que conmovió a más de un centenar de mujeres allí reunidas procedentes de unos 50 países del mundo, Congreso que fue presidido por la Sra., Vijaya Laksmi Pandi (Hermana de Nehru). En la Liga Internacional de la Mujer Pro Paz y Libertad, sustentó la ponencia sobre “La Condición de la Mujer en el Derecho de Familia”. Autora de: “Ideas Feministas”, “Historia de la Beneficencia”, colaboró en varios periódicos y revistas: “Agitación Femenina”, “Paz et Libertas”, “Dominical” y otras. Sus actividades educativas las desarrolló en Santa Fe de Bogotá; se inició en el magisterio. En 1937 fundó y dirigió el Colegio Federico Freevel (Froebel), uno de los principales colegios mixtos que existieron en Bogotá, en el que se practicaban las teorías más modernas de la época y se demostraba la eficacia de los novedosos sistemas pedagógicos alemanes. (Rasguños Históricos y culturales de mi ciudad Facatativá. José Ovidio López Ardila). Proyectó su actividad de enseñanza en Facatativá y Anolaima, estudió en el Colegio Departamental de la Merced, el Colegio Británico y en la Universidad Nacional, Antropología. Fue una mujer que se destacó en muchos campos del saber, especialmente en el ambiente del feminismo internacional, en el que invitaba a practicar las teorías más modernas de la época.

Murió el 21 de Marzo de 1970.

Débora Arango Pérez -Primera Mujer Pintora en Colombia

Débora Arango, pintora y acuarelista antioqueña, nació el 11 de noviembre de 1907, siendo la octava hija de Castor María Arango Díaz y Elvira Pérez. En 1920, ingresó al Colegio María Auxiliadora de Medellín, donde la madre María Rabaccia reconoció su talento artístico y la impulsó a ser pintora. Durante su juventud su inclinación por la pintura fue también estimulada por su familia: sus hermanos médicos Tulio y Luis Enrique le enseñaron de anatomía, mientras su hermana escritora Elvira le servía de modelo.

En 1937 participó en su primera exposición junto a otras aprendices del Maestro Pedro Nel Gómez, y en 1939 expuso nueve cuadros y acuarelas en la Exposición de Artistas Profesionales que se realizó en el Club La Unión en Medellín. Al ganar el primer premio, generó una fuerte polémica por ser la primera mujer que incluía dos desnudos dentro de su selección “Cantarina Rosa” y “La amiga”, fueron consideradas como “obras impúdicas que ni siquiera un hombre debía exhibir”. A causa de estos y otros eventos la artista se afirmó en una postura revolucionaria para la época: “el arte no tiene nada que ver con lo moral: un desnudo no es sino la naturaleza sin disfraces (…) es un paisaje en carne humana (…) puede no ser bello, pero es natural, es humano, es real, con sus defectos y deficiencias”

Al año siguiente, Débora Arango realizó su primera exposición individual en el Teatro Colón de Bogotá por invitación de Jorge Eliécer Gaitán, entonces Ministro de Educación. Sin embargo, la exposición tuvo que ser desmontada al día siguiente por presiones morales y políticas de la sociedad capitalina, en especial del político conservador Laureano Gómez quien consideraba sus desnudos como “inmorales, perversos, pornográficos e incorrectos técnicamente”. En 1944 conformó junto a otros artistas el grupo de los “independientes” revindicando un arte americanista para el pueblo. En la primera y única exposición del grupo organizada por la Sociedad de Mejoras Públicas sus obras más polémicas fueron censuradas.

Durante los primeros cinco años de la década del cuarenta sus cuadros fueron censurados y descolgados de las salas de exposición, por lo que en 1946 decidió viajar a Estados Unidos y luego a México. Allí, ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, dirigida por Federico Cantú, donde aprendió la técnica del fresco y estudió la obra de los muralistas mexicanos. En su regresó a Medellín en 1947, elaboró un mural en la Compañía de Empaques en Medellín, propiedad de su cuñado, donde describió el cultivo del fique.

En 1955, inauguró una muestra individual en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid. En esa ocasión, sus cuadros fueron descolgados sin ninguna explicación por orden del gobierno franquista, lo que motivó su regreso a Colombia.

En 1959 viajó por segunda vez a Europa y en Inglaterra estudió cerámica en el Technical College of Reading. A partir de los años sesenta Arango decidió no volver a mostrar sus obras debido a las amenazas y presiones que recibió su familia. Comenzó entonces un largo periodo de asilamiento en el que decidió intervenir pictóricamente “La Casablanca”, su casa-taller en Envigado.

Su carrera como artista le mereció múltiples condecoraciones como el Premio a las Artes y a las Letras de la Gobernación de Antioquia; la Medalla al Mérito Porfirio Barba Jacob, de la Alcaldía de Medellín; la Cruz de Boyacá y el título de Maestra Honoris Causa de la Universidad de Antioquia; entre otros.

Débora Arango murió el 11 de noviembre del 2005 en su “Casablanca en Envigado, pero sus representaciones de mujeres desnudas, prostitutas, mendigos y políticos corruptos, pintados de forma incorrecta’”13, marcan hitos dentro de la historia colombiana: revolucionando el papel de la mujer en la sociedad, marcando puntos de quiebre en la historia de arte del país, y utilizando sus pinturas como un instrumento de denuncia. Hoy en día, su obra vuelve a ser estudiada “como un documento estético y de la memoria colectiva de los colombianos».

El 29 de noviembre de 2016 el Banco de la República de Colombia puso a circular el nuevo billete de $2 mil, el quinto de la Nueva Familia de Billetes, que circula simultáneamente con los actuales. El azul es el color predominante. En el anverso se aprecia la imagen de la artista Débora Arango junto con las hojas y el fruto del árbol lechoso y un pájaro cardenal. En el reverso se resalta Caño Cristales, el “río de los cinco colores” y varias aves sobrevolando la copa de un árbol.

Ana Galviz Hots Primera Mujer Ginecóloga en Colombia

Ana Galvis Hotz nació el 22 de junio de 1855 en Bogotá, Colombia. Provenía de una familia con profundas raíces culturales y valores progresistas.

Su padre, José Galvis, era un próspero comerciante que inculcó en sus hijos la importancia de la educación, mientras que su madre, Amalia Hotz, de ascendencia suiza, aportó a la familia una perspectiva internacional que influyó notablemente en Ana.

Desde temprana edad, Ana mostró un marcado interés por aprender y destacó por su curiosidad intelectual, cualidades poco comunes en un contexto donde las mujeres tenían roles limitados.

En una época en la que estudiar una carrera universitaria era prácticamente inaccesible para las mujeres en Colombia, Ana Galvis Hotz decidió ir más allá de los estereotipos sociales.

Con el apoyo de su familia, se trasladó a Europa, donde inició sus estudios en la prestigiosa Universidad de Berna, en Suiza. Su decisión fue un acto de valentía, pues no solo enfrentó la barrera del idioma y la lejanía de su hogar, sino también la resistencia de una sociedad que no estaba preparada para aceptar a una mujer en el ámbito médico.

En 1877, Ana obtuvo su título de médica, convirtiéndose en la primera mujer colombiana en lograr este hito. Este logro no solo la posicionó como una pionera en la historia de la educación en Colombia, sino que también abrió las puertas para futuras generaciones de mujeres en carreras científicas.

Tras regresar a Colombia, Ana Galvis Hotz dedicó su vida a mejorar la salud pública y a promover el acceso a servicios médicos en un país que enfrentaba múltiples desafíos sanitarios.

Fue una defensora incansable de la higiene y de la prevención de enfermedades mediante vacunas, trabajando arduamente en programas para reducir la mortalidad infantil. Además, se destacó como docente, formando a jóvenes médicos y promoviendo la participación femenina en las ciencias de la salud.

Su enfoque trascendió la medicina clínica. Lideró iniciativas para educar a las comunidades sobre la importancia de las prácticas de higiene, especialmente en zonas rurales donde las condiciones eran precarias. Gracias a su trabajo, se sentaron las bases para la modernización del sistema de salud en Colombia.

El legado de Ana Galvis Hotz sigue vivo como símbolo de determinación, perseverancia y lucha por la igualdad de oportunidades. Su vida fue una inspiración para las mujeres que aspiraban a una educación superior en un entorno dominado por hombres.

Aunque falleció el 2 de noviembre de 1934, su impacto sigue siendo profundamente relevante.