La televisión pública en Colombia atraviesa un momento de transformación que no pasa desapercibido. Ya no se trata únicamente de informar o entretener: el reto hoy es conectar, representar y generar impacto real. En ese escenario, Alejandro Linares Camberos, gerente de Canal Trece, se perfila como uno de los liderazgos más sólidos del sector, gracias a una gestión que combina visión estratégica, innovación social y resultados medibles. Su dirección ha logrado reposicionar al canal dentro de la conversación nacional. Canal Trece dejó de ser un actor periférico para convertirse en una plataforma relevante, demostrando que lo público también puede ser competitivo, creativo y, sobre todo, sostenible. En tiempos donde la atención es el activo más disputado, ese reposicionamiento habla de decisiones acertadas y de una lectura clara de las audiencias.

Uno de los hitos más visibles de esta transformación se vivió en los Premios India Catalina, donde el canal fue reconocido por una producción juvenil centrada en el campo colombiano. Lejos de replicar fórmulas tradicionales, contenidos como Fanpesinos II apostaron por una narrativa distinta: tender puentes entre los jóvenes urbanos y la conversación necesaria que logró escalar a escenarios de alto reconocimiento.

Ese tipo de apuestas reflejan un cambio de enfoque: entender que las nuevas generaciones no buscan únicamente entretenimiento, sino historias con propósito. Y ahí Canal Trece ha sabido moverse con inteligencia, conectando desde lo auténtico.

La llegada de Linares a la gerencia, además, rompió varios moldes. Abogado, especialista en regulación de tecnologías y telecomunicaciones, con formación en políticas públicas y gobierno, su perfil dista del tradicional ejecutivo televisivo. Sin embargo, precisamente esa mirada técnica y estratégica se convirtió en una ventaja competitiva. Su enfoque ha permitido redefinir el papel de los medios públicos como herramientas clave para la cohesión social.

 Los resultados respaldan el discurso. En el frente financiero, el canal logró revertir cifras adversas y consolidar un crecimiento sostenido en sus ingresos. Paralelamente, fortaleció sus indicadores institucionales: el Índice de Desempeño Institucional superó las metas proyectadas y los niveles de transparencia alcanzaron estándares destacados dentro del sector público. No es solo una narrativa de éxito; es una gestión con métricas claras.

 En el plano creativo, 2025 marcó un punto alto. Canal Trece acumuló más de 25 premios en escenarios nacionales e internacionales, consolidando una oferta de contenidos diversa, arriesgada y con identidad. Producciones como Vibrar: El Arte de Sentir y La Banda de Andy evidencian una apuesta por formatos que dialogan con nuevas audiencias y exploran lenguajes contemporáneos, sin perder el enfoque social. Una televisión pública que arriesga también es una televisión que evoluciona.

Sobre este momento, el propio Linares señaló: “Según lo destaca Forbes Colombia, en Canal Trece logramos superar un escenario financiero complejo y alcanzar un crecimiento sostenido en los ingresos, apostándole a una estrategia de innovación con enfoque social que nos permitió conectar especialmente con audiencias jóvenes. Ese camino también se refleja en los resultados: más de 25 premios en 2025, que ratifican el valor de los contenidos que estamos construyendo”.

A esto agregó: “Nuestra gestión ha estado orientada a fortalecer la institucionalidad, elevar los estándares de transparencia y consolidar una expansión digital sólida, con presencia activa en redes sociales y plataformas propias. Creemos firmemente que la televisión pública puede ser competitiva, sostenible y relevante, y que debe cumplir un papel esencial como herramienta de cultura, educación y transformación social en Colombia”.

Y es justamente en ese punto donde la gestión adquiere mayor relevancia. No se trata únicamente de premios o cifras, sino de una visión de lo público como motor de cambio. la esencia.

 De acuerdo con el perfil publicado por Forbes Colombia, Alejandro Linares se consolida hoy como un referente de liderazgo en la televisión pública. No solo por los resultados obtenidos, sino por haber impulsado una visión donde este modelo deja de ser visto como un rezago institucional y se proyecta como una herramienta vigente, dinámica y necesaria.

En síntesis, su gestión no solo cuenta una historia de recuperación y crecimiento, sino que plantea una pregunta de fondo: ¿puede la televisión pública competir en igualdad de condiciones con los grandes jugadores del mercado? La experiencia de Canal Trece sugiere que sí.